«Gerardo no murió, a Gerardo lo asesina un sistema corrupto y perverso. La querella, cargada de odio, rencor y maldad inexplicable, no dejó que él tenga acceso a un tratamiento digno. Él tenía leucemia. Ya durante su juicio oral se desmaya, lo trasladamos al hospital de Barrio Obrero y lo torturan a terminar un juicio oral que parecía uno de edad media, donde un forense que ni estaba habilitado como patólogo y que no hizo las mediciones de cocaína y morfina que Sabryna consumió y en juicio se demostró, apelamos al Tribunal y la Corte, que sin estudiar al fondo de la cuestión, para quedar bien con medios y grupo de personas, hacen que Gerardo termine en la cárcel siendo inocente», dijo el abogado.
