Clayton Law, de 34 años, había retirado el dinero de su cuenta de ahorros conjunta para pagar la instalación de una cerca en su hogar. Sin embargo, apenas 30 minutos después de regresar del banco con el efectivo, Cecil, de siete años, había masticado los billetes, dejando un desorden del papel destrozado.
La pareja contactó a su veterinario para descartar riesgos para la salud del animal, y le indicaron que, dada la talla de Cecil, que pesa aproximadamente 45 kilogramos, bastaba con monitorear su comportamiento en casa.
“No podemos estar enojados con él; es un perro muy adorable”, dijo. “La gente suele decirnos que hay un ser humano atrapado dentro de nuestro perro”, declaró la pareja a The Washington Post.
Fuente: Infobae
