Delfino relató que al interiorizarse del caso, firmó las órdenes de detención de los uniformados sospechosos y coordinó el proceso. «Yo les llamo a mis asistentes y comienzan a hacerse de los ñembotavy», sostuvo el agente del Ministerio Público, señalando que horas después recibió la llamada de un colega, indicándole que un grupo de abogados(valiéndose de la información filtrada) pedían una fuerte suma de dinero a los involucrados en la causa, exigiendo alrededor de USD. 10.000 para que no se ejecute la orden de detención, pero posteriormente, con el fin de obtener una salida procesal, solicitaban G. 150.000.000.
«Uno deposita su confianza en personas que están en la oficina. Son personas que acompañan en los procedimientos y ayudan a manejar. Son tu mano derecha muchas veces en esto», concluyó el fiscal, aclarando que se encuentra en comunicación con sus superiores con el fin de poder rearmar su equipo y que se procese a los supuestos infiltrados.
