Giménez aseveró que «la centralización nunca ha funcionado en Paraguay», por lo que instó a revisar la manera en la que se estructura la propuesta. Alegó que la verdadera solución sería priorizar la transparencia y pensar en figuras que puedan hacer un control eficiente de los recursos.
Manifestó que las propias asociaciones de padres pueden ser «los mejores contralores», pudiendo ser incorporados al sistema de control, al igual que las organizaciones estudiantiles u otras instituciones civiles.
