Además, Gezzi apuntó que el consumo de alcohol, la falta de una correcta alimentación y otros vicios, complican el correcto desarrollo del feto, aumentando así las posibilidades de un nacimiento prematuro y la obligación de recurrir a una cesárea
“Cuándo más prematuro es el cuerpo está menos preparado para vivir. Un bebé necesita dos o tres meses de incubadora. Tenemos pacientes que nacen con 26 semanas y cuesta mucho tanto al sistema de salud público como a los padres”, enfatizó.
Con respeto a las cifras, indicó que de 9.000 nacimiento al año, del 10 al 15% de los bebés, nacen prematuros.

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