El Día Mundial del Riñón es una iniciativa conjunta de la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) y la Federación Internacional de Fundaciones del Riñón – Alianza Mundial del Riñón (IFKF-WKA). En Paraguay este año, se conmemora a través de actividades conjuntas de difusión y prevención realizadas por el Instituto Nacional de Nefrología y la Sociedad Paraguaya de Nefrología.
“Si no tomamos a tiempo las medidas, esto va en progresión y puede tornarse insostenible», señaló la doctora. Se busca concienciar sobre la prevención de la Enfermedad Renal, que tiene múltiples beneficios como: evitar la aparición de enfermedades renales, detección temprana de la enfermedad para realizar un tratamiento precoz, educar a la población para evitar complicaciones y mejorar su calidad de vida.
Toda persona que padezca de diabetes o hipertensión arterial, o si alguien de la familia padece estas enfermedades, debe realizarse pruebas sencillas de sangre y orina para conocer el funcionamiento de los riñones. La falla de los riñones se puede prevenir o retrasar.
«El Riñón, como es un filtro, muchas enfermedades pueden atacarlo y puede sufrir como consecuencia de las patologías que la afectan. Uno, como patologías propias del riñón y otras patologías que secundariamente afectan o atacan una vez que el paciente es un trasplantado renal», coordinadora de Trasplante Renal del IPS, Gloria Orué.
También, muy importante es la detección temprana de la enfermedad renal en niños con la consecuente derivación temprana al especialista nefrólogo, ya que el retraso del diagnóstico y tratamiento adecuado conlleva a enfermedad renal avanzada y posteriormente a la diálisis.

Desde la sociedad instan a las personas a preguntarse las siguientes consignas para conocer si corren riesgos de padecer enfermedad renal: ¿Tiene diabetes?, ¿Tiene presión alta?, Su madre, padre, hermanos han estado en diálisis o han recibido un trasplante renal?, ¿Alguna vez un médico le dijo que perdía proteínas en la orina?, si contestó SI, aunque sea en una sola de las preguntas significa que tiene riesgo de desarrollar enfermedad renal.
Se estima que la enfermedad renal crónica (ECD) afecta a más de 850 millones de personas en todo el mundo y resultó en más de 3,1 millones de muertes en 2019. En la actualidad, la enfermedad renal se clasifica como la octava causa principal de muerte, y si no se aborda, se prevé que sea la quinta causa principal de años de vida perdidos para 2040.
Existen 3 tipos de terapia de sustitución renal: hemodiálisis, diálisis peritoneal (técnica domiciliaria) y trasplante. En Paraguay se encuentran 2300 pacientes en diálisis, de los cuales 120 se encuentran en diálisis peritoneal, el resto en Hemodiálisis. El número de trasplantes renales a la fecha es de 276 Paraguay cuenta con 35 centros de Hemodiálisis, de los cuales 14 son centros privados tercerizados y 21 son públicos.
En las últimas tres décadas, los esfuerzos de tratamiento de la ERC se han centrado en la preparación y la entrega de terapias de reemplazo renal. Sin embargo, los avances terapéuticos recientes ofrecen oportunidades sin precedentes para prevenir o retrasar la enfermedad y mitigar complicaciones como las enfermedades cardiovasculares y la insuficiencia renal, prolongando en última instancia la calidad y la cantidad de vida de las personas que viven con ERC.
Si bien estas nuevas terapias deberían ser universalmente accesibles para todos los pacientes, en todos los países y entornos, las barreras como la falta de conciencia de la ERC, la insuficiencia de conocimiento o confianza con las nuevas estrategias terapéuticas, la escasez de especialistas en riñones y los costos del tratamiento contribuyen a profundas disparidades en el acceso a los tratamientos, particularmente en los países de ingresos bajos y medios, pero también en algunos entornos de altos ingresos. Estas desigualdades hacen hincapié en la necesidad de cambiar el enfoque hacia la concienciación sobre la ERC y el desarrollo de la capacidad del personal sanitario.
Para mantener la salud renal, es necesario llevar a cabo ciertas medidas preventivas. Entre ellas se encuentran mantener una dieta equilibrada y baja en sal, controlar el consumo de alcohol y tabaco, realizar ejercicio de forma regular, controlar la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre, evitar el uso excesivo de medicamentos que puedan dañar los riñones y asegurarse de estar hidratado adecuadamente. Además, es fundamental acudir a controles médicos periódicos para detectar posibles problemas renales a tiempo.

Deja una respuesta