«Era una muñeca que funciona a pilas, pero ya no tiene pila y la tienen desde hace 6 años. Dicen que después del eclipse, lloraba, hablaba, se reía y agradecía por la comida diciendo ‘gracias por la comida’, aseguró Martínez.
Consultado con respecto a sus labores para la “liberación” de espíritus, aseguró que se trata de un don natural con el que cuenta desde nacimiento.

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