La actual crisis del Partido Progresista se caracteriza por la desmotivación y dispersión de sus militantes, la falta de recursos y apoyo, y la pérdida de confianza en la actual conducción. En consecuencia, el exsenador culpa de la situación a los resultados de las últimas elecciones.
Indicó que hay muchas otras crisis como la situación electoral cuya participación democrática está marcada. “Esas máquinas orientaban los votos. Hubo denuncias, pero el problema mayor está en el manejo de la máquina, ahí se diseñó y se orientó hacia donde tirar los votos. Eso en democracia debe ser una bandera de lucha de todos los sectores”, sostuvo.
Por otro lado, señaló que actualmente no existen garantías constitucionales y que el Ejecutivo se convirtió en una ONG. “Ya no es una política intencionada para que sea sostenible y sustentable, por eso estamos en crisis profunda”, refirió.
Asimismo, finalizó diciendo que Payo Cubas “no es proyecto, no es construcción”, alegando que ya se constató en los resultados electorales, y que este es un elemento importante para dividir y que no haya unidad.

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