«El análisis hay que dividirlo en dos partes, por un lado, resulta auspicioso que se haya dado la admisibilidad en un lapso rápido para los tiempos de la Justicia, eso nos conduce a dos decisiones, el rechazo o el no inmiscuirse, lo que sería una señal a nuestro criterio bastante terrible, por lo que estamos viviendo», expresó González en una entrevista con Radio Ñandutí.
La abogada considera que el rechazo a la medida cautelar representa una posición conservadora y una falta de reconocimiento de la urgencia del caso. «Existe urgencia porque en una República que funciona como un trípode donde se cogobierna cuando uno solicita, en temas sensibles como este, la intervención de la Corte, uno espera que su Corte, que es Suprema, sepa leer los titulares que a montones estamos viendo», dijo.
La exsenadora señaló que existen señales de un avance autoritario y de un retroceso democrático en el país, y que la decisión de la Corte tendrá un impacto en la percepción de la justicia en los próximos años.
«Nosotros planteamos solo la cuestión de forma, de ninguna manera desconocemos la potestad que tiene el Congreso, tanto la Cámara de senadores como de diputados, de ejercer el poder disciplinario de sus miembros. Lo que le pedimos a la Corte es decir si las mayorías realmente pueden hacer lo que quieren o deben encausar sus conductas en lo que está establecido en la Constitución y las leyes», agregó.
González también criticó la aprobación de leyes exprés y la posibilidad de desaforar a pesar de no tener esa potestad institucional, así como las agresiones a periodistas y las censuras. «Queremos que la Corte se pronuncie en un momento oportuno. Hoy tenemos buses chatarras funcionando con medidas cautelares de la Corte», finalizó.

Deja una respuesta