“Hay desconfianza o rechazo al sistema financiero formal y el usurero es una persona del barrio, conocida y soluciona un problema inmediato», reconoció Molinas.
«Se sabe que hay gente que sigue utilizando este sistema de prestamistas informales, como en el Mercado 4. Ahora va a empezar un trabajo de campo para saber cómo se fondea la gente”, amplió el especialista.
Enfatizó que buscan educar a las personas para que se inserten al sistema de crédito supervisado, evitando así altas tasas de interés.

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