Ferreira explicó que en promedio unas 2500 personas entran por día al hospital y con ese flujo de pacientes se hacía bastante complicado la tarea del personal de blanco en las condiciones en las que se encontraba el edificio.
Manifestó que las instalaciones se caían a pedazos y desde hace varias décadas estaba sin tener un mantenimiento general. Una de las áreas más afectadas era la de nefrología, que se encontraba en condiciones totalmente insalubres. «Uno entraba y se te caía el alma por el piso», indicó.
Actualmente, el sector de urgencias ya se encuentra en reparación, y pide disculpas a los pacientes que acuden en el lugar por las molestias causadas por las refacciones. Confirmó que ya poseen financiación para el nuevo hospital que será edificada en el mismo previo. Si todo sale de acuerdo a lo trazado, el nuevo edificio estaría terminado dentro de 2 a 3 años.
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