Según Acosta, la misma fingía ser cliente y cuando se acercaba a la caja para pagar por los productos, sus hijos de 15 y 8 años respectivamente, aprovechaban el descuido para llevarse diversos artículos de la canasta familiar, tales como aceites y cortes de carne.
El policía indicó que la mujer reconoció la autoría del hecho, alegando que “no tenía alternativa”.

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