A fin de ejemplificar las cifras, refirió que hace 6 o 7 años, alrededor del 25% de los embarazos estaban representados por adolescentes, mientras que la actualidad, el número se posiciona en un 15%.
Reconoció que sigue siendo “muchísimo”, pero menor a comparación de años anteriores.
Con respecto a las condiciones precarias que afrontan las pequeñas, enfatizó que muchas vienen de familias desestructuradas y a veces terminan embarazada a causa de un abuso, por lo que requieren una atención multidisciplinaria para atravesar la situación.
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