Villar recalcó el perjuicio patrimonial y emocional de sus clientes, apuntando que muchos de ellos perdieron sus casas o hasta vieron arruinados sus matrimonios debido a las deudas. “Los responsables deben reparar el perjuicio”, fustigó el letrado.
“Te vendían el vehículo con un gps, tenían la llave duplicada y cuando faltaban dos o tres cuotas para terminar el pago, aunque este al día, te sacaban la orden de secuestro y te decían que el auto se refinanció y si querías recuperarlo, tenías que firmar un nuevo contrato”, relató el abogado.

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