El padre de ChatGPT busca desarrollar una «superinteligencia segura»

Este ingeniero canadiense-israelí (es también ciudadano ruso) era hasta el mes de mayo el máximo responsable científico de la compañía. Contribuyó a lanzarla como una empresa sin ánimo de lucro hace ya ocho años y su visión se ha mantenido inmutable desde entonces: estamos a las puertas de crear lo que se conoce como una Inteligencia Artificial General, una IA capaz de razonar y aprender como un humano, y es un descubrimiento demasiado importante como para dejarlo en manos de una compañía como Google u otro gigante tecnológico.

Sutskever fue también una de las voces que logró convencer a la junta directiva de OpenAI de la necesidad de despedir a su actual CEO, Sam Altman, el pasado mes de noviembre. Altman estuvo cuatro días en un limbo profesional antes de regresar a la dirección de OpenAI tras una dura batalla interna. Entre quienes pedían su retirada, incluido Sutskever, pesó sobre todo la decisión de alcanzar un acuerdo comercial con Microsoft y la poca preocupación por las implicaciones éticas de los desarrollos de la compañía.

La salida de Sutskever el pasado mes de mayo, por tanto, no pilló a nadie de sorpresa. Aunque Altman y Sutskever siempre han tenido una buena relación pública, representan dos visiones muy diferentes de la inteligencia artificial. Ahora con su poder reforzado, Altman está tratando además de eliminar cualquier vestigio del pasado de OpenAI como empresa sin ánimo de lucro y transformando la compañía en una empresa convencional de Silicon Valley.

Fuente: www.elmundo.es


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