“El papa autorizó que se me haga entrega. Generalmente, se otorga después de un plazo mínimo de tres años, pero antes del término de mi trabajo, ha querido honrarme”, expresó con gran emoción Casati.
En la ocasión, recordó el legado de su padre, Luis Ángel Casati, el primer embajador ante el Vaticano en la era democrática del Paraguay.
“El recuerdo de mi padre siguen en los corazones de tantos paraguayos y en las autoridades de la Santa Sede. Quiero honrar su memoria y poner al servicio de mi país todo lo aprendido”, finalizó la diplomática.

Deja una respuesta