«Los abusadores tienen un trastorno en el desarrollo de la personalidad que lo llevan a cometer actos compulsivos, donde no tienen sentimiento de culpa, entonces el riesgo de recurrencia es alto”, argumentó Iramain.
En el mismo sentido, afirmó que ni siquiera una cadena perpetua solucionaría la problemática.
“A mí me repugna el abuso sexual, no solo como pediatra, sino desde el punto de vista emocional, pero tenemos que tratar de entender el problema y buscar la mejor terapéutica posible. Requiere un abordaje multidisciplinario, amplió, que esta sociedad no está en condiciones de dar”, reflexionó.
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