Según el jefe policial, la responsable decidió huir de su casa y a través de varias mujeres con las que mantenía una relación de cercanía, fue movilizándose hasta quedarse en un inquilinato en las inmediaciones de la Estación de Buses.
“En horas de la tarde de ayer, ubicamos a Carolina Pintos, quien tenía orden de captura, ya que fue la última persona con la que tuvo contacto Keila, antes de su desaparición. Cuando íbamos a hacer el allanamiento en el inquilinato, salieron Carolina y Keila, por lo que procedimos a detenerlas y la derivamos al Departamento Antisecuestros”, explicó Cardozo, recordando que ambas se exponen a un castigo penal por fingir un hecho punible y movilizar a todas las fuerzas policiales.
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