Asunción: Curiosidades de la Madre de Ciudades

Entierros junto a las iglesias
Durante un tiempo, los terrenos alrededor de la iglesia de la Encarnación sirvieron como cementerios para adultos y niños, en línea con la tradición de enterrar a los muertos en «tierra sagrada». Esta práctica cesó en 1842 cuando Carlos Antonio López inauguró el cementerio de la Recoleta. Entre los últimos personajes ilustres enterrados en este lugar figuran el dictador José Gaspar Rodríguez de Francia y el presidente Juan Bautista, asesinado en 1877.

El saqueo de la ciudad

En enero de 1869, las tropas aliadas tomaron Asunción y comenzaron a saquear la capital. Al caer la noche del 1 de enero, unos 1,700 soldados brasileños llegaron a la desolada Asunción y ocuparon los edificios públicos. Las casas, lujosamente decoradas con objetos de arte, pianos, y mobiliario fino, fueron despojadas de sus bienes.
El 5 de enero, embarcaciones no militares comenzaron a trasladar río abajo los frutos del saqueo, llevándose maquinarias, muebles, y cualquier objeto de valor. Durante esos días, al anochecer, incendios devastaron casas cercanas al puerto. Los soldados brasileños exploraron la ciudad en busca de tesoros ocultos, excavando y destruyendo paredes, y dejando inscripciones obscenas en las casas que no demolieron.
La devastación continuó en los cementerios de la Encarnación y de la Recoleta, donde los cuerpos fueron exhumados y despojados de cualquier objeto de valor. Asunción, que no había sido escenario de una batalla significativa, quedó arrasada.

El cementerio trasladado

El parque Carlos Antonio López, en el barrio Sajonia, ocupa el sitio que fue el cementerio Mangrullo durante la fase final de la Guerra de la Triple Alianza. Inaugurado por el ejército brasileño el 5 de enero de 1869 para enterrar a sus muertos, este cementerio también fue utilizado posteriormente por la población civil paraguaya. A pesar de estar en las afueras de la ciudad en ese momento, se convirtió en un lugar de descanso final para muchos hasta su clausura en 1918.
Aunque clausurado oficialmente, el cementerio siguió recibiendo entierros clandestinos, lo que incluso llevó a que figuras como el parricida de Villa Morra, Gastón Gadin, fueran sepultadas allí. En la década de 1960, durante la construcción de un reservorio de agua en el parque, se descubrieron restos de uniformes y objetos bélicos que los niños del barrio recogieron sin saber su valor histórico.

Lugar de ejecuciones

El patio de la antigua cárcel pública, ubicado donde hoy se encuentran el Colegio de la Providencia y parte de la Universidad Católica, fue testigo de numerosas ejecuciones, incluyendo la última pena de muerte llevada a cabo en Paraguay, cuando Gastón Gadín y Cipriano León fueron fusilados.

La plaza como mercado

En un artículo publicado por la historiadora Milda Rivarola, se relata que el Mercado Guazú, que funcionaba desde 1768 en la actual Plaza de los Héroes, fue un animado centro de comercio hasta principios del siglo XX. Descripciones de viajeros europeos lo retratan como un vibrante espectáculo en el corazón de Asunción:
«Bajo la dictadura de Francia, los hermanos Robertson dejaron uno de los primeros testimonios de la bulliciosa actividad matinal. ‘La más curiosa, interesante y peculiar escena que se présenla en Asunción a los ojos extranjeros es la del Mercado, que se sitúa en una gran plaza cuadrángulas (…) Desde todas las calles que convergen a la plaza venían centenares de mujeres, vestidas sin excepción de blanco. Algunas traían en la cabeza tarros de miel; otras, mandioca, o algodón sin tejer. Había quienes cargaban con velas, dulces, flores, jarros de bebidas alcohólicas, pasteles y frituras calientes o frías, cebollas, pimientos, ajos y maíz.
Algunas llevaban recipientes de sal a la cabeza, otras portaban grandes haces de tabaco y manojos de cigarros.

Aquí se acercaba una, sobre un asno cuyas árganas iban cargadas de huevos y gallinas, por allá otra, trayendo por el mismo medio melones y sandías, higos o naranjas, para la venta. Muchas cargaban caña de azúcar, ya pelada y cortada en trozos pequeños, listos para ser consumidos. Llegaban luego las carretas de los carniceros, con grandes trozos de carne sin clasificar, de animales carneados de cualquier modo, colgando de los carros cubiertos de paja (…). Después de los grupos citados, venían los indios payaguaes, robustos y atléticos, con pescados colgando de largos remos que portaban al hombro. Los seguían otros indígenas, con manojos de chalas traídos desde el Chaco para pienso de los caballos de Asunción. Cuando lodos estos grupos – que sumaban, creo, unas quinientas personas – se congregaban en la plaza del mercado, empezaban a ubicarse en Tilas paralelas, dejando sólo el espacio suficiente para que los compradores transiten entre ellos’».

El nombre original de la ciudad

La ciudad de Asunción originalmente se llamó «Puerto y Casa Fuerte de Nuestra Señora Santa María de la Asunción», aunque los habitantes locales la conocían como Paragua’y, en referencia al río principal.
También es conocida como la «Madre de Ciudades» debido a su papel central en la fundación de otras ciudades importantes en la región, como Buenos Aires, Corrientes y Santa Cruz de la Sierra.

Volcanes extintos en la ciudad cuenca.

El Cerro Lambaré y el Cerro Tacumbú fueron en su día volcanes activos en Paraguay. Aunque sus erupciones no fueron explosivas, estos volcanes emitieron lava que hoy en día forma parte de las piedras utilizadas en los empedrados de la ciudad. El volcán de Tacumbú dejó de emitir lava hace unos 45 millones de años, mientras que el de Lambaré lo hizo hace 65 millones de años. Según expertos, no hay ninguna posibilidad de que estos volcanes vuelvan a activarse.


Vía: IP


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