Casos de violencia familiar: encabezan los hechos punibles en las comunidades indígenas del país

También se registran casos de lesión, lesión grave, amenaza, homicidio doloso, abuso sexual en niños, violación de domicilio, violación del deber del cuidado o educación, coacción y producción de riesgos comunes. Según los datos, los agresores no precisamente son miembros de la comunidad.

Los detonantes en los conflictos familiares, en su mayoría, son el alcohol y otras sustancias prohibidas que hacen que los casos se agraven, dejando a las víctimas con lesiones y daños sicológicos importantes.

Algunos datos

En cuanto a la edad, el 69 % son adultos, el 25 % son niños y adolescentes, y el 6 % son adultos mayores. El 64 % de las víctimas son personas del sexo masculino y el 36 % son mujeres.

En cuanto a los hechos punibles en que los autores pertenecen a una comunidad de pueblos originarios, el hurto agravado encabeza como más frecuentes, le sigue hurto, invasión de inmueble ajeno, coacción, robo agravado, además de daño, amenaza, abigeato, lesión y extorsión.

El 79 % de los victimarios son adultos, el 17 % son niños y adolescentes, y el 4 % son adultos mayores. El 85 % de los agresores son del sexo masculino y el 15 % son mujeres, según los reportes del Ministerio Público.

El 77 % de las denuncias al menos presenta una víctima. Un 8 % presenta dos víctimas, el 2 % presenta tres víctimas y el 13 %, más de tres víctimas en una causa.

Un 67 % de las denuncias presenta un victimario o agresor y el 33 % corresponde a dos o más autores, incluyendo grupos de personas que concretan los hechos punibles, según el análisis.

Los episodios de violencia y otros hechos se registran en su mayoría los sábados y domingos. El 34 % de los hechos denunciados corresponden a esos días y en casos de conflicto familiar, está presente el alcohol.

Los departamentos más conflictivos

Los departamentos de mayor conflicto son Caaguazú, Amambay y Canindeyú. Los miembros de las comunidades de pueblos originarios son víctimas también de las organizaciones criminales. Muchos miembros encuentran salida en el trabajo de la plantación de la marihuana, alquilan sus tierras para el cultivo y hasta son utilizados para llevar las sustancias como una especie de “mula”.

Hay casos en los que asesinan a líderes por resistirse a entregar su hábitat a organizaciones criminales, que captan a sus víctimas, pero no son denunciados por temor, explica Dora Penayo, directora de la Dirección de Derechos Étnicos.

En ese sentido, el Ministerio Público conformó un equipo técnico para atender asuntos de los pueblos originarios ante preocupante aumento de hechos punibles que los afecta. El equipo está conformado por las direcciones de Derechos Étnicos, Derechos Humanos, Planificación, Ejecución de Proyecto y el Observatorio del Ministerio Público.

Fuente: Ministerio Público


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