Ante estas declaraciones, la senadora Celeste Amarilla respondió con firmeza, afirmando que «de ninguna manera un vehículo institucional debe ser utilizado para fines particulares». Amarilla enfatizó que el uso que Cabrera da a la camioneta es temerario, ya que si el vehículo sufre daños, ella tendría que asumir los costos. «Esa camioneta es de la Comisión y debe cumplir su misión», subrayó Amarilla, añadiendo que cualquier uso del vehículo debe estar debidamente autorizado y documentado.
Amarilla también recordó que estos vehículos pertenecen al Estado y no a los legisladores individualmente.

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