La investigación y posterior condena inició con la compra del edificio Excelsior, el cual fue adquirido por el Ministerio de Educación, en ese entonces de la mano de Riart como ministro.
Si bien la Justicia determinó que la compra se realizó de manera irregular, causando un perjuicio para el Estado, Paredes apuntó que no se trata de un inmueble “inservible” y que solo se requiere de voluntad política para ocuparlo.
“Por colores nos dividimos, para mí, es un caso que no merece una condena. Riart habla 6 idiomas, es una persona preparada, que estudió en las mejores universidades, es una persona muy estimada”, remató el diputado.

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