Según Torres, las autoridades del colegio organizaron una reunión para comunicar a los padres sobre la decisión; aún así, indica que los directivos anunciaron el cierre solo de manera verbal y no oficialmente.
“La familia Santa Cruz puso sus intereses sobre los intereses de los más pequeños”, lamentó Liz Torres.
La misma, sostuvo que la directora del centro educativo se limitó a decir que el cierre se debía a “órdenes de arriba”. No obstante, se presume que subyacen motivos económicos en la determinación.
“Es el único colegio que recibía sin problemas a los chicos con discapacidades. A mi hija le costó adaptarse y ahora me dicen que van a cerrar el colegio”.
El Centro Educativo Filipenses 4:13, que ya está en proceso de cierre, cuenta con aproximadamente 200 alumnos y funciona desde hace 8 años en la ciudad de Ñemby.

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