El abogado Felino Amarilla ha calificado este caso como «una crónica de una muerte anunciada», destacando que fue gracias al periodismo que se pudo desenmascarar un plan político subyacente. Amarilla sostiene que «el crimen organizado está en el Estado».
Manifestó que la Fiscalía, en lugar de actuar como un organismo independiente, se ha convertido en un instrumento del crimen organizado. “Los mecanismos de control están hechos para que el crimen organizado funcione a sus anchas», afirmó.
Argumentó que la Fiscalía se ha vuelto totalitaria, y que las denuncias contra los fiscales son un intento de desviar la atención de las investigaciones más profundas que deberían estar ocurriendo.
Mencionó, que el Fiscal General del Estado (FGE), Emiliano Rolón, pasó al lado oscuro, insinuando una complicidad con estructuras corruptas.
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