Algunas transformaciones corporales asociadas al embarazo son bien conocidas: el vientre crece, las hormonas alteran el estado emocional y las articulaciones se vuelven más flexibles para prepararse para el parto. Sin embargo, hay un cambio que, aunque frecuente, no suele discutirse tanto: los pies de las mujeres también pueden sufrir alteraciones permanentes. Según nuevos estudios, estos cambios en los pies no solo son comunes, sino que muchas veces persisten mucho tiempo después del parto.
Una talla de zapato completamente nueva, arcos caídos e incluso un patrón de marcha distinto son solo algunas de las modificaciones que experimentan las mujeres embarazadas. Aunque estas alteraciones han sido desestimadas durante décadas, un número creciente de investigaciones está poniendo de relieve la necesidad de tomarlas más en serio.
Fuente: infobae.com

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