“Quiero seguir jugando hasta que mi cuerpo diga basta”, aseguró en una entrevista reciente con el medio francés L’Équipe, reafirmando su compromiso de vida con el deporte que lo llevó a ser inspiración dentro y fuera del campo.
El Suzuka Point Getters, un equipo modesto de la JFL (Japan Football League), se convierte en el nuevo escenario de la leyenda. Aunque algunos podrían considerar su papel en esta categoría como simbólico, Miura toma cada partido con la misma seriedad con la que debutó en 1986. “Estoy orgulloso de ser parte de esta historia y agradecido de seguir compitiendo en el ambiente que amo”, declaró tras firmar su nuevo contrato.
Para entender el fenómeno King Kazu, es necesario viajar en el tiempo. Miura nació el 26 de febrero de 1967 en Shizuoka, Japón, en una familia profundamente influenciada por el fútbol. Su padre, apasionado del deporte, asistió al Mundial de México 1970 y capturó imágenes del icónico Pelé, que luego mostró repetidamente a su hijo. “Esas imágenes cambiaron mi vida. Me enamoré del fútbol brasileño”, recordó Miura en una entrevista con la BBC.
A los 15 años, impulsado por este amor y la falta de una liga profesional en Japón, Miura dejó su hogar para perseguir un sueño arriesgado: convertirse en futbolista en Brasil. Llegó con apenas unas palabras en portugués y mucha determinación. Firmó su primer contrato profesional tres años después, en 1986, con el Santos FC, el club donde brilló Pelé. Su vida en Brasil no fue fácil, pero su perseverancia lo llevó a jugar en varios equipos del país, consolidándose como un referente asiático en el extranjero.
Fuente: infobae.com
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