La propiedad, ubicada en las afueras de Chicago, en el exclusivo vecindario de Winnetka, Illinois, se ha convertido en un destino turístico anual que atrae a miles de visitantes, especialmente durante la temporada navideña.
Ubicada en el suburbio de Winnetka, una zona residencial conocida por su arquitectura clásica y su ambiente tranquilo, la casa de Mi Pobre Angelito tiene un valor simbólico que va más allá de la pantalla. Para muchos, representa la calidez y el caos de las fiestas navideñas, y se ha convertido en un emblema de la película, que desde su estreno se ha mantenido como una de las más taquilleras y queridas de Hollywood.
El vecindario de Winnetka es conocido por ser una zona exclusiva y tranquila, con viviendas de lujo y un ambiente familiar. Sin embargo, cada diciembre, la pequeña comunidad se ve invadida por turistas de todas partes del mundo que acuden a la casa para tomarse una foto frente a ella, recreando una de las escenas más icónicas de la película: la imagen de Kevin McAllister mirando a través de la ventana, con una cara de asombro mientras enfrenta a los ladrones.
El fenómeno de Mi Pobre Angelito ha convertido a la casa en un destino turístico anual, lo que ha generado tanto entusiasmo como problemas logísticos en la comunidad local. Aunque la mayoría de las escenas de la película fueron grabadas en un set de Los Ángeles, la imagen de la casa en Winnetka sigue siendo la más representativa y la que sigue atrayendo a multitudes.
La gran afluencia de turistas ha llevado a las autoridades de Illinois a establecer medidas de seguridad especiales. Cada año, especialmente durante las fiestas, la Policía del Estado de Illinois refuerza la custodia policial en los alrededores de la casa para controlar la multitud y prevenir cualquier incidente. Las autoridades locales, encabezadas por el subjefe de policía de Winnetka, Dylan Majcher, han confirmado en dialogo con TMZ que es necesario asignar más agentes para mantener el orden, dado el incremento de turistas que llegan en diciembre.
La custodia policial no solo tiene como objetivo evitar el vandalismo y los daños a la propiedad, sino también gestionar los problemas derivados de la masiva afluencia de visitantes. Los agentes están especialmente atentos a las actividades de los fanáticos que, en ocasiones, se acercan demasiado a la casa para tomarse fotos o, incluso, robar pequeños recuerdos de la propiedad. Las medidas de seguridad son esenciales para proteger tanto el lugar como la tranquilidad de los vecinos, quienes a menudo se ven afectados por el aumento de la actividad en la zona.
Fuente: infobae.com

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