La pérdida de 20 animales dejó al equipo del centro de atención a estos animales y la sociedad estadounidense de ese estado, en una situación de shock y profunda tristeza.
Mark Mathews, director del santuario, describió la experiencia como una “pesadilla viviente”.
Antes del brote, la instalación albergaba a 37 felinos de diversas especies, incluyendo pumas, linces y tigres. Ahora, quedan solo 17, de los cuales cuatro están en proceso de recuperación.
El brote se detectó inicialmente alrededor del Día de Acción de Gracias, que fue el 27 de noviembre pasado, cuando comenzaron a aparecer los primeros casos entre los felinos.
Según los funcionarios de salud, la gripe aviar se propaga principalmente a través de secreciones respiratorias y el contacto con aves infectadas o ambientes contaminados. Aunque no está completamente claro cómo contrajeron la enfermedad, la proximidad de los felinos al entorno natural del estado de Washington, donde se ha registrado un aumento de casos en aves silvestres, podría haber sido un factor determinante.
El virus demostró ser particularmente letal para los grandes felinos, con síntomas que progresaron rápidamente, causando la muerte en muchos casos dentro de las 24 horas. Entre las especies afectadas se cuentan cinco servales africanos, cuatro pumas, cuatro linces, dos linces canadienses, un caracal africano, un tigre híbrido de Amur y Bengala, y un gato de Geoffroy, entre otros.
Fuente: infobae.com

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