“El principal efecto de los químicos de las piscinas es por el cloro, que puede provocar sequedad y además que el cabello quede quebradizo, esto está directamente relacionado a la concentración de cloro que tenga el agua y al tiempo de exposición al agua y al sol”.
Estos químicos de piletas no solo pueden dañar la piel y los cabellos, sino también pueden ser espacio de contagio de infecciones, bacterias, hongos y otros por lo cual se debe conocer bien las condiciones en las que esté la piscina o pileta antes de ingresar.
Luego de utilizar piscinas, es aconsejable bañarse y lavar bien el pelo con agua potable, además usar productos hidratantes como cremas, mascarillas, aceites. “Hoy en día hay varios productos en el mercado, pero debemos fijarnos que eso productos tengan protector UV porque también el pelo sufre daños con el sol, así también deben de usar sombreros, pañoletas para cuidarnos de la exposición solar”, explicó la especialista.
Recomendaciones generales. Siempre que uno esté en un ambiente húmedo lógicamente puede estar expuesto a mayor riesgo de infección fúngica por la humedad, mencionó la profesional. Entonces, entre las recomendaciones más importantes, destacó:
• Escoger el protector solar adecuado según tipo y fototipo de piel, la edad, la intensidad y los horarios de exposición solar, también antecedentes de riesgo y hábitos previos.
• Moderar el tiempo de permanencia en el agua: sobre todo en niños, que no deben pasar más de 20 o 30 minutos seguidos en la piscina.
• Secarse bien entre los dedos, las zonas de pliegues
• No compartir productos de higiene, toallas, ropas íntimas.
• En caso de heridas, cubrirlas ya que eso puede ser una puerta de entrada de infecciones ya sea desde la piscina, la arena, el río etc.
Fuente: Facultad de Ciencias Médicas de la UNA

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