A los 16 años, se unió a la Acción Católica, donde comenzó a forjar su vocación apostólica. En 1955, ingresó al Monasterio de las Carmelitas Descalzas en Asunción, dedicando su vida a la oración y el amor eucarístico.
Chiquitunga falleció en 1959 a los 34 años, pero su legado perdura. Finalmente fue beatificada por el Papa Francisco en 2018, siendo la primera paraguaya en obtener tal reconocimiento.
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