«Lo ocurrido ayer fue una cuestión informática», declaró Rojas.
«Fue involuntario, pero tuve que dar la cara. Estuve desesperado, nervioso, ansioso porque yo trato mucho con los adultos mayores». Añadió el ministro.
La demora en el pago de haberes a los abuelos generó no solo incomodidad, sino también preocupación entre los beneficiarios, muchos de los cuales dependen de este ingreso para cubrir sus necesidades básicas.
Deja una respuesta