“No entiendo cómo Alicia Pucheta presida el JEM”, afirmó Nissen en una entrevista con Ñanduti, recordando que Pucheta integraba la Corte Suprema de Justicia que rechazó una acción de inconstitucionalidad presentada por él en su defensa hace más de dos décadas.
Nissen, quien investigó casos de corrupción durante su tiempo en el Ministerio Público, fue denunciado en marzo de 2002 ante el JEM por supuesto mal desempeño en sus funciones, lo que derivó en su destitución en abril de 2003. “Mi error entre comillas fue iniciar investigaciones de oficio. Yo investigué y estaba legitimado para hacerlo como fiscal”, sostuvo, defendiendo su actuación.
En 2019, la Corte IDH falló a su favor, responsabilizando a Paraguay por un proceso disciplinario injusto que manchó su trayectoria y lo dejó en una situación de vulnerabilidad personal y profesional. “Más allá de la parte económica, lo fundamental era no permitir que manchen mi honor”, añadió.
El exfiscal no escatimó en detalles sobre las consecuencias de su destitución. “No teníamos un centavo porque yo no renuncié y no podía trabajar en la profesión. Le dije a mi señora para aguantar hasta el último momento”, relató, con lágrimas en los ojos.
También destacó el aislamiento que sufrió. “Hubo compañeros fiscales que no me saludaban cuando trabajé y compartí con ellos”. Sin embargo, la resolución de la Corte IDH marcó un punto de inflexión, según su relato. “Con la resolución de la Corte IDH volví a vivir. Tuve estrés postraumático de la impotencia de haber sido manoseado por este grupo de delincuentes”, expresó, refiriéndose al JEM como una entidad que, a su juicio, opera como “el EPP, pero vestidos de traje”.
Nissen afirmó que, durante su tiempo en la Fiscalía, “gente del Gobierno pidió presupuesto a la FARC en Colombia para que me eliminen”, un intento de silenciarlo que, según él, lo llevó a recibir una oferta de Martín Almada para salir del país con su familia.
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