Duterte, quien aterrizó en Manila en un vuelo de Cathay Pacific procedente de Hong Kong donde participó el pasado fin de semana en un acto electoral previo a los comicios del próximo 12 de mayo, fue detenido por la Policía Nacional de Filipinas (PNP) y trasladado a Camp Crame para los procedimientos de documentación.
Durante el arresto, no opuso resistencia, aunque fue escuchado diciendo: “Solo tendrán que matarme”, según fuentes policiales.
Horas antes, Duterte se mostró dispuesto a “entregarse” a la CPI por las supuestas violaciones de Derechos Humanos cometidas bajo su Administración en el marco de las controvertidas políticas implementadas para hacer frente al consumo y tráfico de drogas.
“Si este es verdaderamente mi destino en esta vida, está bien, lo aceptaré. Me pueden arrestar y encarcelarme”, aseveró.
“¿Cuál es mi pecado? Hice todo lo que estuvo en mi mano para fomentar la paz, para que los filipinos vivan en paz”, agregó.
El ex mandatario llevó a cabo una guerra contra las drogas durante su mandato, entre 2016 y 2022, en la que murieron unas 6.000 personas en operativos antidroga y ejecuciones extrajudiciales, según las cifras de la Policía, aunque organizaciones no gubernamentales locales elevan esta cifra a más de 30.000.
Fuente: infobae.com
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