Un gesto de amor en medio del dolor: Familiares de un joven donan sus órganos y salvan vidas

«Sigo viviendo con mucha emoción cada situación que se nos presenta», confesó.

Gracias a la decisión de la familia, se donaron dos riñones y dos córneas que ya beneficieron a pacientes en lista de espera. Sin embargo, el Dr. Espinoza lamentó que no todos los órganos del joven pudieran ser trasplantados. «Lastimosamente, este joven tenía un grupo de sangre muy especial y no había receptores compatibles para el corazón y el hígado», explicó.

El proceso de donación, según detalló el especialista, comienza con un diagnóstico de muerte cerebral, que debe ocurrir en un entorno hospitalario. «Lo primero que hacemos es empatizar con el duelo de la gente», señaló Espinoza, destacando la sensibilidad con la que el equipo médico aborda a las familias en esos momentos de profundo dolor.

Una vez confirmado el fallecimiento encefálico, se informa a los allegados y se les explica la legislación vigente sobre donación de órganos, siempre respetando su voluntad.

El Dr. Espinoza también enmarcó la importancia de la confidencialidad en estos procedimientos. «Hacemos el intento de mantener la confidencialidad de la persona que dona y del que recibe el órgano. Es una directiva mundial», afirmó.

En cuanto a los requisitos para ser donante o receptor, el director del instituto aclaró que no existe un límite de edad estricto para donar. «Básicamente, no hay límite. Por ejemplo, hay personas añosas que fallecieron en accidentes en la vía pública y que son donantes de órganos», expresó, añadiendo que en el país se concretaron donaciones de personas de 60 o 65 años. Por otro lado, para ingresar a la lista de espera como receptor, se realiza un estudio completo del paciente para garantizar la viabilidad del trasplante.

“Es un gesto que transforma el duelo en vida», concluyó el Dr. Espinoza.

 


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