Pintos explicó que cada alumno brasileño dispone de aproximadamente 1100 dólares mensuales para sus gastos. De esa cantidad, 250 dólares se destinan a la universidad, mientras que el resto se inyecta directamente en la economía local. “Esto no es un negocio. Es movilizar al sistema económico y financiero del país”, afirmó.
Sin embargo, el rector criticó la nueva normativa que exige a los estudiantes extranjeros demostrar competencia en los idiomas oficiales de Paraguay —español y guaraní— para cursar sus estudios. “Con esto lo que hacemos es ahuyentar a los brasileños que tienen interés de seguir Medicina en nuestro país”, expresó Pintos. Según él, la medida podría reducir el atractivo de Paraguay como destino educativo, afectando no solo a las universidades privadas, sino también a la economía que depende de estos alumnos.
La presencia de estudiantes brasileños en Paraguay, especialmente en carreras como Medicina, creció en los últimos años gracias a costos competitivos. Sin embargo, la Ley 7324/24, aprobada recientemente, busca regular el ingreso y permanencia de extranjeros en el sistema educativo superior, lo que generó un debate sobre sus posibles consecuencias económicas y académicas.
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