La senadora Blanca Ovelar salió al frente de la polémica, defendiendo el consumo de carne porcina como parte de la tradición paraguaya. «El paraguayo come carne de cerdo desde siempre», afirmó, en respuesta a las críticas de los padres que se opusieron al menú escolar.
Sin embargo, este episodio se entrelazó con otro tema que captó la atención pública: los señalamientos de racismo en el fútbol sudamericano, específicamente entre hinchas de Cerro Porteño y Palmeiras, previo a un enfrentamiento por la Copa Libertadores en Brasil.
Ovelar expresó su preocupación por la seguridad de los hinchas cerristas que viajarán al país vecino, en medio de un clima de tensiones exacerbado por las redes sociales. «Me preocupa ese clima de hostigamiento y de crispación que hay en las redes», señaló la senadora, abogando por bajar los decibeles y aprender de los errores. «Espero que este evento nos sirva para avanzar en cuota de mayor respeto y tolerancia», añadió.
En relación con las acusaciones de racismo, la senadora fue decisiva al defender la identidad paraguaya: «El paraguayo no es racista. No siento que sea un rasgo de nuestra sociedad». Respondiendo a los comentarios de la presidenta del Palmeiras, Leila Pereira, Ovelar calificó como «arriesgada y equivocada» cualquier generalización que vincule a los paraguayos con actitudes racistas. «Hacer esa generación me parece muy arriesgada y equivocada», sentenció.
Además, la legisladora subrayó que las tensiones raciales no son un problema inherente a Paraguay. «El problema nunca fue con los paraguayos. Nunca tratamos a los brasileños de macaco. El problema de ellos es con los argentinos», afirmó, destacando que las rivalidades históricas no deben alimentar prejuicios. También hizo referencia al rol de Paraguay en el fútbol sudamericano, mencionando que «sabemos que Brasil tiene una gran historia en el mundo, y la Conmebol dirige Paraguay ahora, su sede está en Asunción».
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