«En este lugar escondían los vehículos robados y se borraban los números de chasis y se creaban documentos apócrifos para luego sacar a la venta, creando una situación de estafa a potenciales compradores», expresó el jefe policial.
«Se trataría de un clan familiar que se dedica a la reducción, robo de vehículos y remarcación de los mismos. Hasta el momento lo que tenemos es que estos vehículos fueron robados en Brasil», concluyó el comisario.
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