Ahora, un estudio publicado en Nature Communications ha corregido esta laguna. En él se concluye que la orina de ballena es una parte esencial de un ecosistema marino próspero.
“La gran sorpresa del estudio es que la orina supera con creces las otras fuentes de nitrógeno”, como los cadáveres, por ejemplo, dice el coautor principal Joe Roman, PhD, biólogo conservacionista de la Universidad de Vermont (Estados Unidos). Además, las ballenas no suelen producir heces ricas en nutrientes durante la época de cría, pero siguen orinando.
Esencialmente, las ballenas barbadas transportan nitrógeno y fósforo desde sus zonas de alimentación polares hasta los lugares de cría tropicales donde faltan esos elementos, y sin esos nutrientes críticos, las plantas y animales marinos no sobrevivirían.

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