Zuckerberg defendió las adquisiciones, argumentando que Instagram prosperó gracias a las inversiones de Meta tras su compra por 750 millones de dólares, y negó que el objetivo fuera neutralizar rivales. La FTC, sin embargo, citó declaraciones del propio Zuckerberg de 2008, donde afirmó que “es mejor comprar que competir”. Meta contraargumenta que enfrenta una fuerte competencia de TikTok, YouTube, X e iMessage, y acusa a los reguladores de frenar la innovación estadounidense en un momento crítico para la inteligencia artificial.
El juicio, que se extenderá hasta julio, pone a prueba las políticas antimonopolio de la administración Trump, aunque Meta buscó acercarse al presidente electo con donaciones y visitas a la Casa Blanca. La FTC descarta un acuerdo extrajudicial, y el caso podría redefinir el ecosistema digital, en paralelo a investigaciones contra Google y Amazon. El resultado decidirá si Meta mantiene su imperio o enfrenta una reestructuración.
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