«Le pedí amablemente que deje de utilizar su teléfono. Él lanzó comentarios misóginos y me trató de amargada. Lo que él hacía era enviar audios. El colectivo estaba lleno, había como 50 personas», relató Barboza.
Pese a la situación, la joven recibió el reclamo de otros pasajeros, quienes pedían “dejar pasar” lo ocurrido y obviar su reclamo.
“La gente no se anima a denunciar o protestar contra este tipo de cosas. Estamos cansados de que los choferes hagan y manejen como quieran”, sentenció la ciudadana.
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