El documento señala que la habilitación de la UTI neonatal careció de cumplimiento efectivo y documentado de las exigencias legales, evidenciando fallas graves en su implementación.
La tragedia del bebé, cuya muerte desató indignación, derivó en la destitución del director del hospital regional, quien fue responsabilizado por las irregularidades.
La Superintendencia de Salud subrayó que estas falencias reflejan una gestión inadecuada que puso en riesgo la vida de pacientes vulnerables, exigiendo medidas urgentes para garantizar el funcionamiento adecuado de la unidad.
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