El fósil, hallado en Australia, corresponde a una especie extinta que vivió hace unos 100 millones de años y que presenta características intermedias entre los mamíferos terrestres y los animales acuáticos. Según explica la doctora Suzanne Hand, coautora del estudio, las extrañas patas traseras del equidna, similares a timones, podrían ser una herencia de este antepasado nadador. “Este descubrimiento prueba de forma elegante la posibilidad de que estos animales se adaptaran a una vida semiacuática desde muy temprano”, afirmó el doctor Guillermo Rougier, quien colaboró con los investigadores.
El estudio destaca que, mientras hay ejemplos conocidos de animales que evolucionaron de la tierra al agua, como los delfines y las ballenas, son raros los casos de transición inversa. Esta adaptación habría requerido “cambios sustanciales en el sistema musculoesquelético”, incluyendo extremidades reposicionadas y huesos más ligeros para facilitar el movimiento en tierra, según el doctor Gregory Wilson, otro de los autores.
El equidna y el ornitorrinco, únicos en su capacidad de poner huevos entre los mamíferos, han fascinado a los científicos durante siglos. Este hallazgo no solo complica su historia evolutiva, sino que también podría revolucionar el entendimiento de cómo los mamíferos primitivos se diversificaron tras la extinción de los dinosaurios. Los investigadores esperan que futuros descubrimientos permitan esclarecer aún más el camino evolutivo de estas criaturas únicas.

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