Valenzuela aseguró que el amor a Cristo no puede quedarse en palabras o emociones, sino que debe traducirse en servicio al prójimo y compromiso con el bien común: “Nuestro país se encuentra en un mar de corrupción, donde todos nos vamos ahogando poco a poco”, advirtió.
El obispo insistió en que seguir a Jesús implica actuar con responsabilidad y justicia, comenzando desde el hogar y extendiéndose a toda la sociedad. Finalizó su mensaje apelando a la conciencia colectiva: “Si decimos que amamos a Cristo, debemos luchar por un Paraguay digno y renovado”.
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