Con mucha euforia, emoción y alegría , la iglesia y los fieles creyentes celebran al ver que la chimenea de la Capilla Sixtina emitió humo blanco, anunciando la elección de un nuevo papa.
A Robert Prevost se lo conoce como un ejemplo del nuevo perfil de liderazgo eclesial promovido por el papa Francisco: cercano a las periferias, políglota, y con experiencia pastoral fuera del eje tradicional europeo.
Con 69 años, fue elegido como el 267.º papa de la Iglesia Católica, adoptando el nombre de León XIV. La fumata blanca salió de la Capilla Sixtina tras la cuarta votación del cónclave, marcando el fin de las deliberaciones tras la muerte del papa Francisco.
Prevost, ordenado sacerdote en 1982 por el arzobispo Jean Jadot y consagrado obispo en 2014 por el nuncio James Patrick Green, es conocido por su labor misionera en Perú y su rol como prefecto del Dicasterio para los Obispos. León XIV, miembro de la Orden de San Agustín, promete continuar el legado reformista de Francisco, con un enfoque en la sinodalidad y la atención a los marginados, aunque con un estilo más moderado y menos carismático.
Su trayectoria en Perú, donde adquirió ciudadanía, y su experiencia en la Curia lo posicionan como un puente entre el Norte y el Sur global.
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