La duración del sueño varía entre individuos, pero la mayoría necesita alrededor de ocho horas diarias para mantener su salud física y mental. Sin embargo, existe un pequeño grupo, alrededor de 1% de la población, que funciona de manera óptima con tan solo cuatro a seis horas de sueño.
Para comprobar el efecto de la mutación, el equipo introdujo la mutación en ratones de laboratorio. Los resultados confirmaron que los animales con esta variante dormían menos que el resto: alrededor de 31 minutos menos en condiciones normales y hasta 54 minutos menos tras someterse a privación de sueño mediante estimulación leve.
El artículo ha sido publicado en la revista PNAS y se suma a hallazgos previos sobre variantes en DEC2 y ADRB1, ampliando la comprensión de los mecanismos genéticos del sueño. Cuyos resultados habían detectado otras mutaciones relacionadas con el llamado sueño corto natural, una condición hereditaria que, hasta ahora, se asociaba a cuatro genes y cinco variantes conocidas.
Los autores del estudio destacan que el gen Sik3 podría convertirse en un objetivo terapéutico relevante. Investigar a fondo cómo funciona esta mutación permitirá avanzar en la lucha contra el insomnio, la somnolencia diurna excesiva y otros trastornos relacionados con el sueño.
Fuente: Medical Xpress.

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