“Está caracterizado por una grandiosidad, la persona siente que tiene que tener algunos privilegios. Suelen ser personas soberbias, les cuesta mucho analizarse a sí mismas y aceptar sus errores”, explicó Stumpfs.
La experta también señaló las dificultades que enfrentan estas personas para buscar ayuda profesional o aceptar retroalimentación. “A esa persona le cuesta pedir ayuda, por ejemplo, sacar cita con un psicólogo o psiquiatra, le cuesta recibir críticas que le permitan saber qué le está sucediendo”, añadió.
Estas características, según la licenciada, pueden complicar las relaciones interpersonales y el desarrollo personal de quienes padecen este trastorno.
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