El estudio destaca que el tiempo excesivo frente a pantallas puede interrumpir los patrones de sueño, lo que a su vez contribuye a problemas como insomnio y fatiga. Además, se encontró que las adolescentes que dedican más horas a estos dispositivos presentan un mayor riesgo de desarrollar signos de depresión, como ansiedad y baja autoestima. Los expertos sugieren que la exposición a contenidos en redes sociales, la luz azul de las pantallas y la falta de interacción social directa podrían ser factores clave.
Los autores del estudio recomiendan establecer límites en el uso de dispositivos electrónicos, fomentar hábitos de sueño saludables y promover actividades al aire libre para mitigar estos efectos. Las autoridades sanitarias instan a los padres y educadores a estar atentos a los patrones de uso de tecnología en los jóvenes para prevenir problemas de salud a largo plazo.
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