La evidencia científica respalda que cualquier aumento en la actividad física, por modesto que sea, contribuye a mejorar la salud cardiovascular y a disminuir la mortalidad.
El estudio, liderado por el epidemiólogo Matthew Ahmadi de la Universidad de Sydney, Australia, revela una relación directa entre el número de pasos diarios y la reducción de riesgos para la salud. “Cualquier actividad es buena. Cuantos más pasos se daban al día, menor era el riesgo de mortalidad y enfermedad cardiovascular”, afirma Ahmadi en declaraciones recogidas por National Geographic.
Aunque la meta de los 10.000 pasos diarios se mantiene como un objetivo ambicioso, los datos muestran que incluso quienes no alcanzan esa cifra experimentan mejoras significativas.
Fuente: infobae.com
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