“Seguí un tratamiento en el Instituto Nacional de Cardiología hasta que llegó la pandemia. En 2020 comencé a internarme. A comienzos del 2021, la única solución para mi caso era un trasplante cardíaco”, relató Adorno, destacando las dificultades enfrentadas antes de que apareciera un donante.
En Paraguay, todos los ciudadanos mayores de 18 años son considerados donantes de órganos tras su fallecimiento, salvo que expresen su oposición ante el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT). Este sistema busca fomentar la donación, que puede salvar vidas de manera significativa.
Un solo dador de órganos tiene el potencial de salvar más de diez vidas, ya que se pueden donar riñones, hígado, corazón, pulmones y páncreas. Además, en vida, es posible donar parte del hígado y la médula ósea, siempre que el receptor sea un familiar.
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