Ante una situación potencialmente conflictiva, según el contexto, muchos optan por guardar silencio, mientras que otros eligen confrontar. La psicología estudia cómo influyen la personalidad y el entorno en estas reacciones, y en ese sentido, expertos han identificado un patrón común en quienes tienden a evitar el enfrentamiento: a priori, muestran un buen nivel de autocontrol para evitar los enfrentamientos.
Sin embargo, profesionales de la salud mental advierten que ser excesivamente cauto al momento de expresar una opinión, con el fin de evitar discusiones, puede derivar en consecuencias negativas para el bienestar emocional.
“Guardar silencio ante un conflicto de manera puntual no tiene por qué ser malo, al contrario, puede denotar capacidad de control y de regulación de la frustración. Sin embargo, cuando es algo habitual sí puede llegar a ser problemático”, dijo el psicólogo Juan Ignacio Sanz. En este sentido, el experto indicó que accionar de esta forma habla de un “patrón de evitación” que se esconde tras alguien que se mantiene callado ante posibles conflictos.
“Este tipo de personas no es que huyan sólo del conflicto, sino de las emociones o sentimientos dolorosos que esos enfrentamientos puedan provocar”, detalló Sanz. Respecto a las causas, el profesional indicó que “puede haber una estrategia para no tener que vivir o sentir el dolor, porque no se sienten capaces de asumir las consecuencias”.
En el fondo, la persona tiene miedo de perder el vínculo afectivo. “Cuando tenemos sentimientos de inseguridad o una mala autoimagen, también se suele dar esta respuesta de ‘no conflicto’, por miedo a no tener la razón, equivocarse o hacer el ridículo. De esta manera, sentimos que evitar el conflicto nos protege del rechazo, nos hace no mostrarnos vulnerables”, sostuvo el psicólogo.
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